Gajes del oficio

Por lo general hacemos lo posible para que nuestros seguidores siempre lean cosas bonitas y positivas de nuestra parte, publicamos cosas hechas con amor y que esperamos las reciban con el mismo amor y felicidad. Compartimos con ustedes cuando nuestros pequeños abren sus ojitos, cuando aprenden a caminar, cuando aprenden a comer solos, en fin, sus logros son nuestra felicidad y esperamos siempre contagiarlos de la misma. Infortunadamente ésta publicación no es tan chévere como las demás. Les contamos por qué:

El año pasado fue igual de grato como todos los demás años, hay situaciones complejas que en serio no quisiéramos que nadie pasara, como la vez en la que nos anunciaron que Tango y Cumbia serían devueltos a la fundación; buscamos todas las soluciones posibles para que ésto no ocurriera porque lo que más nos interesa es que nuestros pequeños se sientan bien y no poner en riesgo su bienestar, lloramos, nos peleamos, nos enojamos y hasta llegamos al punto de dar el brazo a torcer en todo lo posible hasta que la situación se volvió insostenible, nos devolvieron nuestros negros, aquellos que con amor criamos a tetero y con los que compartimos todos la alegría de verlos crecer.

Ellos están en un hogar de paso donde los tienen con las mejores comodidades posibles mientras encuentren un hogar, no ha sido fácil ni lo será, ya tienen más de 5 meses y entre más tiempo corra más complicado será que se adopten, especialmente juntos. Verlos me llena de una mezcla de sentimientos entre amor y dolor, es como si sus ronroneos me tranquilizaran, pero la situación tocó una fibra muy delgada que doblegó mi alma, saber que ellos estaban de nuevo sin papás en una situación tan inestable al no saber si algún día los adoptarán y sabiendo que quien les dio un espacio en su hogar en un tiempo se irá del país me hace cuestionarme en si lograremos un final feliz algún día. Duele verlos de nuevo en adopción, sólo queda abrazarlos porque no hay nada más qué hacer y continuar buscando un lugar en el mundo para ellos, somos miles de millones de personas en el mundo, toca confiar en que en algún lugar del universo hay una familia amorosa dispuesta a amar éste par de negros que sólo saben amar y jugar.

De nuevo tenemos que confiar en las buenas intensiones de alguien, poner en sus manos el futuro de nuestros pequeños y enviarles las mejores energías para que todo salga de la mejor forma posible. Quizás nos confiamos de más en la anterior adopción, sea lo que sea sabemos que son dos gatos demasiado perfectos y que no sólo merecen un hogar sino un súper hogar con unos papás de otro planeta.

Nos dolió lo que ocurrió, pero ésto viene con los años y hace parte de la experiencia.

Gracias por leernos. Un abracito.

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