Por siempre Mulán

Mulán fue abandonada con pocos día de vida, sin mamá, sin posibilidades. La pequeña fue muy enferma, todos sus hermanos fallecieron, ella siempre se estuvo firme y en pie de lucha.

Cuando llegó a nosotros era una pequeña cosita de 200 gramos, aún recuerdo el primer tetero que se tomó, se lo preparó mi pareja tan pronto ella llegó, comió muy bien y cada 2 horas era alimentada, habían momentos en los que se movía poco, pero disfrutaba enormemente los baños de sol, aprendió a comer sola rápidamente, usar el arenero, y a veces jugaba delicadamente con pequeñas cosas, tan pequeñas como ella. La tía Marce la cuidó algunos días, estuvo muy preocupada porque la notaba tan frágil y pequeña, la calentaba como si fuera bebe canguro, Mulán fue amada, cuidada, conoció más gatitos que llegaron así como ella, y compartió con perros.

En el poco tiempo que estuvo con nosotros fue llevada varias veces a la veterinaria, entre exámenes de sangre, ecografía, prueba de sida y leucemia felina, la pequeña arrojaba resultados poco alentadores, decidimos hospitalizarla con ayuda de otra fundación (quienes la rescataron inicialmente); desde Bogotá un laboratorio nos ayudó con un medicamento que nuestra pequeña necesitaba para luchar contra una de sus tantas enfermedades, estuvo en incubadora, sabemos que el lugar no era bonito así que se lo adornamos con muchos peluches que habian llegado desde el exterior y parecía que eran para ella, le compramos un collar de moño, se veía preciosa, le quedaba grande y siempre tuvimos las esperanzas de que algún día ese collar le iba a servir, que iba a crecer y ser fuerte como siempre se mostró.

Tuvo días estables, nunca uno bueno, una vez la vimos jugar en la incubadora, a pesar de estar con sonda, un catéter y oxígeno, se veía animada, nos miraba con ojos de amor, no hubo 1 sólo día en el que no fueramos como mínimo 2 veces al día para decirle lo mucho que la amábamos y que esperábamos a que se recuperara, todos los días le preparé papilla de pollo y se la daba con mucho amor en las visitas. En la fundación no dejamos de mover contactos pidiéndo ayuda humana para pagar su cuenta, y además de pedirle a Dios que sanara nuestra pequeña. Tuvo crisis, y salió de ellas, vivió con muchos alti bajos, pero siempre memiraba fijamente y se ponía de pié, como diciendo “estoy bien mamá”.

Un día supe que se nos iba la pequeña, y como el primer día, mi pareja estaba a mi lado, le pusimos nuestras manos encima para que supiera que sus papás humanos estaban a su lado, que no estaba sola, le dijimos lo mucho que la amábamos, y le pedimos que se fuera a descansar junto a sus hermanos que ya habían partido al cielo de los gatos. Terminó la visita y Mulán quedó dentro de una pequeña cajita siendo nebulizada porque entró en crisis respiratoria mientras estábamos con ella, la última vez que la vi con vida respiraba con la boca abierta mientras el aire del nebulizador inundaba la pequeña cajita que en el CVP prepararon para sus nebulizaciones. Poco después falleció la niña.

Mulán es el resumen de la lucha de un pequeño ser por sobrevivir, su historia es la historia de miles de felinos que son separados de sus madres a temprana edad. Contamos su historia con la esperanza de que no se repira.

Aquí la pequeña Mulán:

13892141_1661480590834991_604909839992741233_n

13652924_1655472571435793_3307642275863996537_o

13912720_1661303364186047_4150684517720620892_n

Un comentario sobre “Por siempre Mulán

  • el septiembre 6, 2016 a las 4:52 am
    Permalink

    Caro me hiciste llorar recordando a Mulan, pero estoy segura que ella se sintió amada hasta el último segundo.

    Respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.